Trump cierra 2025 con una política arancelaria más dura: los efectos que ya impactan a México y a Sinaloa
- 28 dic 2025
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Al cierre de 2025, la presidencia de Donald Trump ha consolidado un cambio profundo en la política comercial de Estados Unidos. Lejos de ser una medida coyuntural, el uso de aranceles como herramienta económica y geopolítica se ha convertido en uno de los ejes centrales de su administración durante el año, con efectos que ya se reflejan en México y en estados con vocación exportadora como Sinaloa.
Aranceles en niveles históricos
Durante 2025, Estados Unidos elevó de forma sostenida sus tasas arancelarias efectivas. Para noviembre, el promedio de los aranceles aplicados a importaciones se ubicó cerca del 17 %, un nivel que no se observaba desde hace casi un siglo. A lo largo del año, estas medidas generaron ingresos fiscales superiores a los 230 mil millones de dólares para el gobierno estadounidense, pero también incrementaron los costos para empresas y consumidores.
Este endurecimiento comercial ha reconfigurado cadenas de suministro, alterado precios y elevado la incertidumbre en mercados internacionales, particularmente en países con fuerte integración económica con Estados Unidos.
México: crecimiento con cautela
Pese al entorno adverso, México logró mantener una posición estratégica en 2025. Las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos crecieron alrededor de 9 % entre enero y noviembre, impulsadas en gran medida por la vigencia del T-MEC, que permite que cerca del 85 % de los productos mexicanos ingresen libres de aranceles cuando cumplen las reglas de origen.
Gracias a esta ventaja comparativa, México cerraría el año con un comercio bilateral cercano a los 900 mil millones de dólares, consolidándose como el principal socio comercial de Estados Unidos. Sin embargo, este crecimiento no ha estado exento de tensiones.
Sectores que no cumplen plenamente con las disposiciones del tratado han enfrentado aranceles de hasta 25 %, lo que ha presionado costos, reducido márgenes y complicado la planeación financiera de empresas exportadoras.
El impacto directo en Sinaloa
Para Sinaloa, los efectos de la política arancelaria no son lejanos ni abstractos. El estado es uno de los principales exportadores agroalimentarios del país y mantiene una alta dependencia del mercado estadounidense para productos como tomate, chile, pepino y otras hortalizas.
Durante 2025, el sector agrícola sinaloense ha operado bajo un entorno de:
Mayor cautela en contratos de exportación, ante cambios en reglas comerciales.
Márgenes más ajustados, debido al aumento en costos logísticos y de insumos.
Incertidumbre para el siguiente ciclo agrícola, ante la posibilidad de nuevas medidas en 2026.
Si bien la demanda de productos frescos mexicanos se ha mantenido, cualquier ajuste adicional en aranceles o requisitos podría impactar directamente en el empleo rural, la rentabilidad del campo y la estabilidad de las cadenas productivas locales.
Un cierre de año con señales mixtas
A nivel macroeconómico, la política arancelaria ha coincidido con señales contradictorias. Mientras el crecimiento económico de Estados Unidos mostró fortaleza en algunos trimestres de 2025, la confianza del consumidor cayó en diciembre a su nivel más bajo desde abril, reflejando preocupación por precios elevados y el entorno comercial.
Para México y Sinaloa, el mensaje al cierre del año es claro: el comercio con Estados Unidos sigue siendo fundamental, pero se desarrolla en un escenario más exigente, volátil y políticamente condicionado.
Mirando hacia 2026
De cara al próximo año, especialistas coinciden en que el reto será adaptarse a una relación comercial más dura, fortaleciendo el cumplimiento del T-MEC, diversificando mercados y apostando por mayor valor agregado en la producción local. Para Sinaloa, anticiparse a estos cambios será clave para proteger su posición como potencia agroexportadora y reducir la vulnerabilidad ante decisiones tomadas fuera del país.

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